Castros de la CABEZA

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LA CABEZA

Casa

 Muy importantes son los testimonios arqueológicos en el lugar de La Cabeza de Navasangil , a los que se accede a pie o con vehículo por el camino de la sierra, prolongando la ruta que lleva a Ulaca. Se trata de una aldea amurallada sobre una enorme mole granítica, en parte escondida en la sierra. Tuvo tres ocupaciones no consecutivas: final de la época romana, época visigoda y una última, muy breve, en plena Edad Media. Hay excavados y consolidados algunos edificios y parte de la muralla. Una de las edificaciones podría ser una iglesia visigoda. Habitualmente está cerrado por una alambrada. Para visitarlo es preciso obtener el permiso del Ayuntamiento de Solosancho.

 

LA CABEZA DE NAVASANGIL

 

 Se encuentra a unos 2 km. al sur en línea recta de Villaviciosa sobre un promontorio granítico que constituye el último escalón rocoso de la sierra en su camino hacia la llanura del fondo del valle. Por su aspecto más parece un emplazamiento prehistórico de de época plenamente histórica. La elección de este lugar tiene sin duda connotaciones históricas muy importantes para conocer lo que sucedió en esta zona del suroeste de la Meseta Norte desde el final de la época romana hasta la Edad Media.


La Cabeza de Navasangil fue ocupada no de forma ininterrumpida desde aproximadamente finales del siglo IV hasta el siglo XIV. Así lo han mostrado las excavaciones arqueológicas practicadas en el lugar, que si bien no han supuesto trabajos de gran extensión han permitido conocer en líneas generales la evolución del lugar.


La primera ocupación pudo tener lugar a finales del siglo IV en el final de la época romana. Es posible que tal ocupación obedeciera al clima de inseguridad que se vivió en toda la zona y que culminó finalmente con las invasiones germánicas de principios del siglo V. El poblado conocerá esas invasiones al parecer sin demasiadas consecuencias permaneciendo ocupado y rodeado de una muralla en todo su contorno. De ese momento son onstrucciones domésticas rectangulares con varios compartimentos de las que no quedan demasiados testimonios puesto que fueron arrasadas en buena parte para la construcción de la segunda fase. La primera fase culmina con seguridad con un hecho violento que provoca el incendio y la destrucción del lugar. Lo indica la gran cantidad de indicios de incendio generalizado y también de restos materiales rotos y extendidos por lo que fueron las calles del poblado. Tal vez pueda relacionarse este hecho con la inestabilidad vivida en época visigoda.


La segunda ocupación tiene lugar aproximadamente un siglo después de sucedida la destrucción primera. Sucede en época visigoda, tal vez en torno al siglo VII. Muchos de los muros de las casas derruidas serán reutilizados como materia prima para crear nuevas construcciones. Se reedifica el lugar. Seguramente la nueva utilización del sitio esté indicando la continuidad de la inestabilidad del poblado. No se han hecho investigaciones para saberlo todo de este yacimiento, pero su final podría haber estado ligada a la invasión árabe de principios de siglo VIII.


La tercera ocupación tiene lugar entre los siglos XII y XIV y por lo que se sabe es esporádica ocupando alguna de las construcciones anteriores. Es muy probable que se trate de algunas viviendas aisladas de ganaderos ligadas a los pastos de la sierra. No parece una ocupación sistemática del lugar como había sucedido en las fases anteriores.